Investigadores de la ULA alertan: Merideños omiten hasta una comida al día por falta de presupuesto
La baja ingesta de proteínas y la omisión de al menos una comida diaria por falta de presupuesto son parte de los datos manejados por el Grupo de Bioquímica de la Nutrición de la Universidad de Los Andes (ULA), cuyos integrantes han emitido una alerta técnica sobre la delicada situación nutricional que atraviesa la entidad.
Basada en investigaciones recientes, la profesora Yurimay Quintero confirmó que la inseguridad alimentaria no solo persiste, sino que ha comenzado a manifestarse de manera crítica en sectores urbanos y periurbanos del estado Mérida.
De acuerdo con los datos recabados por el equipo de investigación el año pasado, uno de los hallazgos más preocupantes se encuentra en la población infantil.
El estudio destaca un déficit marcado en el indicador de talla, signo inequívoco de desnutrición crónica en la región.
Asimismo, identificaron que los adultos mayores constituyen un grupo de alta vulnerabilidad, enfrentando situaciones de déficit nutricional severo.
En la población adulta en general, algunos presentan altos índices de obesidad y sobrepeso, que coexisten con un déficit real de micronutrientes esenciales.
Deterioro en la calidad de la dieta
Los datos recabados por este grupo de investigación alertan sobre una disminución drástica en el acceso a proteínas de alto valor biológico.
Debido a los altos costos y la baja accesibilidad, el consumo de carnes rojas y blancas ha quedado reducido a su mínima expresión.
Actualmente, la ingesta proteica de la población merideña se limita principalmente al consumo de huevos y derivados lácteos.
Esta situación ha forzado cambios drásticos en los hábitos diarios, como la omisión de comidas.
Se ha evidenciado que diversos grupos poblacionales están omitiendo un cubierto al día, afectando principalmente la cena y, en ciertos casos, el desayuno.
Otro factor importante es que la dieta se mantiene anclada al consumo de arepa (de maíz o trigo) y almuerzos basados en arroz, pastas o leguminosas, con una presencia proteica insuficiente.
La crisis de accesibilidad alimentaria ha transformado drásticamente la cotidianidad en los hogares del estado Mérida, obligando a la población a adoptar estrategias de supervivencia que comprometen su estabilidad nutricional.
(Prensa ULA/Carmen Betancourt/ CNP: 14024)
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