Código de Ética del Periodista Venezolano obligado a renovarse ante irrupción de la IA
Justo cuando la profesión de periodismo enfrenta su mayor sacudida, el Código de Ética del Periodista Venezolano (CEPV) sigue sin hablar de Inteligencia Artificial (IA) y sin renovar líneas pertinentes de conducta profesional frente al vertiginoso avance de esta tecnología y su irrupción en “quehaceres mediáticos”.
El Colegio Nacional de Periodistas (CNP) de Venezuela, ya suma este 2026 más de una década sin una discusión de rigor y plena sobre el tema, pese a una obviedad y el excesivo “ruido” causado por el tema de la IA a nivel mundial.
Es absolutamente comprensible la compleja realidad del ejercicio profesional del periodismo en un país que escribe su historia más cruda desde tantas aristas. No obstante, el tema de la Inteligencia Artificial incidental en los oficios de la comunicación social debe enfocarse con criterios que salvaguarden tan noble profesión de los embates de “agentes improvisados” e invasores de la producción de contenidos informativos.
Un código en pausa
El Código de Ética del Periodista Venezolano nació en la primera Convención Nacional del CNP efectuado en 1973 y recibió ajustes en 1988 y 1997. 16 años después, en enero del 2013, en la edición 15 de la Convención Nacional de Periodistas, realizada en Caracas, se produjo una intervención y “reforma” del código de ética, pero solo resultó en un “reacomodo” de términos.
En el sexto párrafo de la Exposición de Motivos se añadió por consenso el término "la comunicación social" y se reemplazaron "prensa, radio y televisión" por "impresos, audiovisuales y digitales". El termino “Digital” también aparece en el artículo 8 pero sin mayor peso argumental.
Desde entonces, el texto del CEPV no ha trazado líneas claras sobre periodismo digital, algoritmos ni herramientas generativas. El vacío no es menor: hoy la IA transcribe, redacta, resume, traduce, clasifica, y también puede falsear en manos inexpertas o mentes inescrupulosas, por lo que asiste una urgente comprensión de los roles éticos y el compromisos de gobernanza frente a esta tecnología.
Nuevo escenario sin reglas
La pregunta ya no es si la IA entró en las redacciones. La pregunta es, si el gremio quiere seguir sin reglas para un escenario que cambió por completo.
Hoy día, está disponible la Carta de Paris sobre IA y el Periodismo. Un documento que nos alerta y orienta en sus diez postulados, presentado en noviembre del 2023 por Reporteros Sin Frontera. En Venezuela, las reacciones al mismo han sido casi nulas. Recientemente la periodista Luz Mely Reyes, declaró en Espacios Runrunes que: "Hay una incertidumbre sostenida sobre la falta de información y el sacudón de la IA en las redacciones".
La alerta académica
Desde la Universidad de Los Andes (ULA), especialistas del Grupo de Investigación en Filosofía, Tecnología y Sociedad (GIFTS) insisten en que lo normado sobre ética periodística desde el CEPV debe actualizarse con urgencia. Sostienen que la IA obliga a reescribir los fundamentos de la práctica informativa, porque altera rutinas, verifica menos la fuente visible y amplifica la producción sin freno.
La profesora Elizabeth Benítez de la Escuela de Medios Audiovisuales y miembro del GIFTS, añade otra capa de urgencia: “sin normas claras, la desinformación gana terreno y el juicio profesional pierde fuerza. Su diagnóstico apunta a una realidad incómoda. La infraestructura tecnológica es frágil, la formación avanza a destiempo y el debate ético permanece rezagado”.
Riesgo de desinformar
Algo es incuestionable, la IA acelera “las tareas”. Puede fabricar textos, voces e imágenes con apariencia creíble. Ante esto, la supervisión humana no es un detalle técnico, sino una condición básica del oficio. Si el periodista cede la decisión editorial al algoritmo, la verificación queda en segundo plano y la credibilidad se erosiona.
En este sentido, la UNESCO ha advertido que el uso de contenidos periodísticos para entrenar modelos sin remuneración, pone en peligro la sostenibilidad de los medios independientes. El problema ya no se limita a la autoridad. También compromete el valor económico del trabajo periodístico y el derecho a vivir de él.
¿Hora de decidir?
El CNP no pueden seguir tratando la IA como un asunto lateral. El departamento de Comunicación Social de la Universidad de Los Andes (ULA) con sede en Mérida, ya desarrolló durante el 2025 y lo que va del 206, distintas actividades inherentes al periodismo digital, su marco ético y la IA.
De hecho, esta academia ya inició rutas de formación, como el curso Periodismo 4.0: Fundamentos en IA , pero la respuesta institucional debe ir más lejos. Hace falta un código de ética que nombre el problema, marque límites, oriente conductas profesionales y devuelva al periodista el centro de la decisión.
A la vuelta de mayo de este 2026, cuando los secretarios generales seccionales del CNP de Venezuela, están reunidos en la ciudad de Mérida para revisar y desarrollar la agenda gremial nacional, salta la interrogante: ¿Quedará, el tema de la renovación del CEPV fuera otra vez?.
Cerrar la brecha
La escena de hoy es clara: una redacción con pantallas encendidas, herramientas de IA al alcance y un CEPV que aún no las mira de frente. Entre ambos extremos corre una distancia que el gremio ya no puede ignorar.
La elección es simple y urgente: actualizar las normas o aceptar que la profesión siga caminando sin una brújula frente a la tecnología que ya la desorienta.
(Prensa ULA/ Danilo Figueroa:CNP 5982/Imagen IA)

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