Venezuela en catástrofe: La lección del doblete sísmico y su cobertura periodística
La cobertura periodística de catástrofes naturales exige un rigor ético y técnico absoluto, donde la precisión fáctica debe prevalecer sobre el sensacionalismo y la seguridad del reportero es innegociable.
Un recordatorio drástico de esta vulnerabilidad ocurrió recientemente con el devastador doblete sísmico en Venezuela del 24 de junio de 2026, cuando dos terremotos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 acudieron el norte del país con apenas 39 segundos de diferencia.
Este fenómeno, calificado como el sismo más potente en territorio venezolano en más de un siglo, colapsó estructuras críticas y edificios en Caracas y con mayor devastación en la franja costera del estado de La Guaira. De momento, los números del trágico saldo tienen carácter provisional, aunque supera los miles en cuanto a fallecidos, supervivientes, heridos y damnificados.
Las constantes y cuantiosas réplicas —incluyendo eventos de fuerte magnitud en los días posteriores que mantuvieron en vilo a la región central— demuestran que, en el epicentro de un desastre el peligro es dinámico.
El ejercicio periodístico bajo estas circunstancias no solo requiere templanza, sino un método estricto de comportamiento profesional para salvaguardar la vida propia y asegurar el derecho a la información de una población en crisis.
¿Qué tenemos como instrumento de acciones?
Venezuela cuenta con una publicación oficial e institucional reciente, dada a conocer precisamente como respuesta directa a la crisis sísmica actual.
Se trata de la "Guía práctica para periodistas en la cobertura de sismos de gran magnitud en Venezuela", desarrollada y presentada públicamente por el Colegio Nacional de Periodistas (CNP), el 25 de junio de 2026, apenas un día después del devastador doblete sísmico que afectó al norte del país.
Vacío Previo
Anteriormente, Venezuela solo disponía de fascículos de prevención comunitaria general emitidos por Funvisis o manuales de riesgos laborales genéricos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) enfocados en seguridad física ante entornos de conflicto civil (2019).
¿Es suficiente?
Lo cierto es que la actual realidad exige una mayor profundidad más allá de pautas generales de autoprotección y comportamiento ético, como valores destacados para radio, televisión, medios digitales, o remanentes de la prensa escrita.
El avance en el servicio de datos de la tecnología móvil de gama alta y la versatilidad de la inteligencia artificial, constituye hoy día, un aditivo de garantía comunicacional para el efectivo desempeño del periodista en el terreno de catástrofe. Estos dispositivos poseen antenas más potentes, procesadores rápidos y baterías de mayor duración. Avances ante los cuales salta la pregunta clave: ¿Están los periodistas venezolanos preparados dentro de este marco tecnológico para el flujo de trabajo en catástrofe?
Desde la Dirección General de Medios de Comunicación de la Universidad de Los Andes (ULA Venezuela), con apego a la responsabilidad institucional formativa y en reconocimiento a la vulnerabilidad del calibre de los distintos eventos catastróficos (Torrenciales aguaceros, crecidas de ríos, deslaves, inundaciones, sismos, terremotos) en la territorialidad andina y más allá, propone a los profesionales del periodismo un formato de directrices con 10 líneas relevantes, protocolo técnico de acciones y tratamiento de la infomación inmediata en el despliegue del ejercicio periodístico in situ.
Las 10 líneas que se presentan tienen carácter de aporte, que solo buscan la necesaria consolidación de un manual oficial para su aplicación.
1. Criterio de autoprotección
- Prioridad cero: Ninguna noticia vale una vida; el periodista debe ser el primer garante de su propia seguridad.
- Equipamiento: Portar de forma obligatoria casco de rescate, calzado de seguridad con suela anti clavos, chaleco de alta visibilidad identificable, traje impermeable, máscara N95 (para polvo o cenizas) y un botiquín de primeros auxilios.
- Autonomía: Garantizar agua embotellada, barras energéticas y bancos de energía para soporte de su móvil, cargados para al menos 72 horas independientes.
2. Conducta profesional
- Zonas álgidas: Respetar estrictamente los perímetros delimitados por las autoridades y los cuerpos de rescate como zonas de alto riesgo.
- Cautela máxima: Abstenerse de interferir en las líneas de paso de ambulancias, despliegue de maquinaria pesada o excavaciones manuales que buscan sobrevivientes.
- Cero intrusismo: No ingresar a estructuras con daños evidentes o grietas profundas por el alto riesgo de colapso ante réplicas inminentes.
- Tratamiento de víctimas: Evitar tomas explícitas de cadáveres, heridas graves o primeros planos que exploten la vulnerabilidad extrema del afectado.
- Consentimiento informado: Entrevistar a sobrevivientes o familiares de desaparecidos únicamente si estos muestran disposición de hablar, evitando revictimizarlos en medio del estado de shock.
- Rol de servicio: Canalizar denuncias de desatención comunitaria de forma responsable para visibilizar necesidades críticas de agua potable, medicinas o refugio sin generar caos.
- Fuentes técnicas: Cruzar de manera obligatoria la información de redes sociales con los boletines oficiales de organismos científicos oficiales, tales como la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) o el Servicio Geológico de EE. UU. (USGS).
- Control de pánico: No difundir predicciones pseudocientíficas sobre "próximos terremotos" o alertas falsas de tsunamis que ya han sido descartadas por canales autorizados.
- Uso de balances: Reportar cifras de fallecidos, heridos y desaparecidos atribuyendo explícitamente el número a la autoridad que lo emite.
- Temporalidad: Aclarar siempre que los números son preliminares y dinámicos debido a que las labores de remoción de escombros toman días o semanas.
- Variables cualitativas: Diferenciar con claridad técnica entre personas hospitalizadas, damnificados en refugios temporales y denuncias civiles de desaparición registradas digitalmente.
- Procesamiento de datos: Utilizar herramientas de IA en la sala de redacción para automatizar la transcripción y el filtrado de minutas oficiales o bases de datos de desaparecidos.
- Generación de notas urgentes: Emplear modelos lingüísticos para redactar alertas inmediatas estructuradas basadas en notas de prensa emergentes de última hora.
- Supervisión humana obligatoria: Todo texto o dato generado por IA debe pasar por el filtro de un editor senior antes de ser publicado para evitar la propagación de alucinaciones sismológicas o errores en las cifras de víctimas.
- Acreditaciones: Coordinar con los ministerios de gestión de riesgos o cancillerías la cobertura del despliegue de misiones humanitarias internacionales y bomberos especializados.
- Visibilización logística: Reportar de forma técnica el uso de tecnologías de rescate (perros de búsqueda, cámaras térmicas, plantas potabilizadoras) y las dificultades viales de acceso a las zonas cero.
- Evaluación física: Evitar cruzar ríos en crecida, lodazales, transitar o detenerse sobre puentes, viaductos o autopistas que muestren grietas o zonas y vías con desplazamientos superficiales de tierra.
- Riesgos secundarios: Alertar a la audiencia sobre la interrupción de servicios públicos clave como el corte preventivo de gas doméstico, cortes eléctricos o la suspensión de actividades educativas y comerciales.
- Estrés postraumático: Monitorear el impacto psicológico derivado de la exposición continua al dolor, la muerte y la destrucción física del entorno.
- Rotación de equipos: Establecer turnos de trabajo in situ que no superen las 12 horas consecutivas, promoviendo espacios mínimos de desconexión y relevo periodístico.
- Bitácora de campo: Registrar detalladamente las fallas logísticas de transmisión, los problemas de señal celular y las lecciones de cobertura técnica experimentadas.
- Sustento de investigación: Archivar los datos geológicos compilados durante la crisis para alimentar futuras investigaciones sobre planificación urbana y fallas de construcción en las zonas impactadas.
- El uso prioritario de mensajería de texto SMS para textos breves debido a su bajo consumo de ancho de banda.
- La activación de aplicaciones de redes en malla inalámbrica de corto alcance como Bridgefy para intercomunicar equipos de prensa cercanos sin señal celular.
- El empleo de terminales satelitales portátiles para el envío de despachos urgentes de voz o datos desde zonas aisladas.

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