Mario Bonucci: La Venezuela en transición debe recuperar el valor moral del trabajo
Venezuela si va a cambiar y a recuperarse para bien. La afirmación la hace el rector de la Universidad de Los Andes (ULA), doctor Mario Bonucci, quien además considera que la forma de rescatar y sanar humanamente a un país sumido en severa crisis, pasa por empezar a reconstruir su tejido social, al darle de nuevo la importancia que debe tener el trabajo como factor de desarrollo y progreso.
El actual proceso político de transición que está reposicionando la ruta hacia la plena democracia, permite conocer desde un enfoque académico la opinión de esta figura nacional que además es presidente de la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios (Averu).
¿Cómo pueden las generaciones actuales hacer un contraste del significado del trabajo, entre la Venezuela que creció en democracia y la Venezuela actual, tan sumida en atraso social y económico?
-En primer lugar, la Venezuela que conocimos en democracia de décadas atrás, tuvo un crecimiento económico, industrial y petrolero gracias a una clase media posicionada y mucha de ella, formada cabalmente en nuestras universidades. Fíjate que, para acceder a la clase media en esa Venezuela consolidada de tiempo atrás, pues obviamente había varios caminos. Uno de los caminos era el del comercio, el del negocio, o el del emprendimiento. Pero otro camino, muy preferido por la juventud venezolana era la de la obtención de un título profesional universitario.
La Educación es el gran pilar de cambios, de eso no hay dudas. ¿Cuánto peso siguen teniendo las universidades autónomas de Venezuela, que aún atraviesan la “descomposición presupuestaria” frente a las expectativas de país?
-En esa Venezuela de libertades plenas, de mi generación, la tuya y otras que siguieron, la educación te servía como elemento para la movilidad social, lo cual permitía la constitución de una clase media emergente y fuerte que fue capaz de apuntalar los valores democráticos. Por eso, soy de los que pienso que en este proceso de expectativa de transición democrática, hay que enfocar políticas acertadas para la reconstrucción del tejido social. En esta tarea, la Universidad de Los Andes ha cuidado con sumo esmero y mucho sacrificio la calidad de su educación. Así que por este lado, este proceso de transición cuenta con nosotros, que hemos sido un bastión de resistencia y de cambios ingeniosos a lo interno para mantenernos en pie.
En la mira de esta transición ha de estar la reconducción de todas estas fórmulas populistas, de la dependencia exacerbada del estado y hasta gubernamentales, en la que se rediseñe una actitud moral colectiva, donde por supuesto la gente entienda, asuma y se reafirme que si trabajas comes, si no trabajas no comes. Mejo dicho: si trabajas progresas, si no trabajas no progresas. Todo esto, dentro en un real escenario de oportunidades que debemos impulsar, sostener y fortalecer.
¿Podemos hacer comparaciones de corte histórico sobre movilidad social afianzada en la formación y el trabajo?
-Yo creo que esa fue la base fundamental que determinó que, por ejemplo, todos estos países destruidos después de la Segunda Guerra Mundial alcanzaron el potencial que tienen ahora, todo se debió a la fuerza del trabajo, y no solo de haber tenido líderes apropiados, sino una población, un pueblo que entendió que el trabajo era precisamente la base de desarrollo, progreso y bienestar social.
Por otra parte, y pisando este tiempo histórico que nos abraza, en esta Venezuela con efectos casi similares de postguerra, destruida, hay que reforzar el valor que tiene la educación, entender que la capacitación es lo que te puede abrir las puertas en cualquier campo de trabajo y que esa capacitación tiene que estar asociada a estos nuevos desarrollos tecnológicos en los que estamos inmersos.
No en balde, cada año, miles de bachilleres locales y de otras regiones de Venezuela, ven en la Universidad de Los Andes un espacio de alta academia para formarse. Miles de profesionales aprecian la calidad de nuestros postgrados y doctorados. El conocimiento con la marca ULA es muy apreciado, respetado y reconocido.
Precisamente estamos en un tiempo de grandes retos que la formación universitaria atraviesa ¿Cuán disponible está la academia de la educación superior para estos retos?
-Mira, no solo nos impacta el hecho de tener súper autopistas de información, vale decir que te puedes comunicar con cualquier parte del planeta, a cualquier hora y en fracciones de segundos, sino que tienes desarrollo tecnológico que apuntala una capacitación mucho más rápida, más segura, más firme, como es la irrupción de la inteligencia artificial.
La ULA nunca abandonó al país. A pesar del asedio y todo intento de destrucción de la que ha sido objeto, la ULA siempre ha tenido presente los hitos tecnológicos y humanísticos para incorporarlos de manera estratégica a su academia y verterlos sobre sus estudiantes, e incluso su propio personal administrativo.
Pero no solo la inteligencia artificial tiene que ver con toda esta serie de habilidades tecnológicas que debe tener una persona.
¿De qué manera la universidad tiene la responsabilidad ética de acercar a sus profesionales egresados a la técnica avanzada, sin el riesgo de olvidar lo humano, y estos cambios que exigirán a Venezuela?
-Soy de los que refrendo que la formación de nuestros estudiantes que egresan, no solo tiene que ser robusta a nivel de los conocimientos específicos teóricos o técnicos del área en la que se está graduando. También tiene que evidenciar habilidades y destrezas digitales en el manejo de la inteligencia artificial, y de todos aquellos desarrollos tecnológicos que le van a ayudar en el ejercicio de su profesión.
En todo caso, lo más valioso de esta formación está en consolidar un ciudadano motivado a ser parte de la reconstrucción de nuestro país. De allí que esta transición deber generar igualmente, los mecanismos o bases iniciales de devolverle a las universidades las mejores condiciones para la subsistencia merecida.
Título, trabajo y conciencia
El rector de la ULA considera que obtener un título universitario, no solo pasa por tener un espíritu de solidaridad humana, pasa también por entender que todos el esfuerzo de construcción de esta solidaridad está orientados al reconocimiento del otro, a desarrollar valores democráticos en la población y que precisamente el egresado tiene ese deber de ayudar a promover valores como la libertad, y la participación efectiva en políticas de metas claras para nuestro país. Reafirma que dentro de las habilidades blandas, es necesario que igualmente haya una conciencia ecológica y de defensa de valores humanos, como ruta para entender que la casa donde vivimos, es decir, el planeta que habitamos, necesita de cuidados extremos.
(Prensa ULA/Danilo Figueroa CNP 5982-Fotos: IA- Imágenes @ocegreula )

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